Dando un paseo contemplamos su exterior con la Cabecera románica y sus bellos canecillos y ventanales, la alta y vistosa Torre Barroca Exenta y las dos Portadas que merecen una parada.
Para acceder al templo usted tiene dos opciones:
Por la Portada Oeste, Puerta del Cristo, obra de transición románico- gótica, de principios del siglo XIII, con arquivoltas apuntadas. Frente a ella el visitante se puede sentirse inmerso en la Edad Media, acentuándose esta sensación por el poder que ejercen las defensas de la Catedral que forman sobre nosotros un pórtico con grandes arcadas ojivales.
Y la Portada Sur, o del Santo, en la bella plaza del mismo nombre. Tiene un gran arco de medio punto que cobija las imágenes de los patrones de la diócesis, Santo Domingo de la calzada, San Emeterio y San Celedonio. Es una obra tardía del siglo XVIII de Martín de Beratúa.
De este mismo arquitecto es la majestuosa y esbelta Torre Catedralicia del S. XVIII, que se erige exenta del templo en estilo barroco.
La Puerta Sur, La Torre, La Ermita de la Virgen de la Plaza y el Hospital de Peregrinos, principal obra de Santo Domingo y origen de la Ciudad, enmarcan la antiquísima Plaza del Santo formando un conjunto que acoge sereno al visitante.